Constellation Auriga

Constelación Auriga

Northern Hemisphere

Winter

Charioteer

Auriga

La constelación del Carpintero cubre un área de 657 grados cuadrados en el hemisferio norte. Su estrella principal, Capella, es la tercera estrella más brillante del Norte con 0,1 mag. El nombre en latín "Auriga" describe al auricular del antiguo carro de carreras Quadriga.

Cómo detectar Auriga

La constelación de Auriga se encuentra al este de Tauro. Con β Tauri, las estrellas forman un hexágono casi uniforme. Al norte limita con Giraffe, al sur con Gemini y al oeste con Lynx. Es mejor observarlo en invierno.

Mitología

En cuanto al origen mitológico de la constelación, existen diferentes relatos.

Los romanos reconocieron en la constelación a Erichthonios, el hijo paralizado del Dios Vulcano. La diosa Minerva le enseñó a manejar los caballos a una edad temprana, por lo que rápidamente se convirtió en un destacado auriga y finalmente fue colocado en el cielo estrellado por su éxito.

En Grecia, sin embargo, fue Mírtilos el responsable de los corredores del rey Oinomaos. Oinomaos corría con cada hombre que quería casarse con su hija Hippodameia una carrera. Si perdían, era decapitado delante de todos. Como Oinomaos conducía el corredor más rápido de todo el imperio gracias a Myrtilos, Hippodameia perdió la esperanza de casarse algún día. Sin embargo, al cabo de unos años, conoció al hermoso Pélope, se enamoró perdidamente de él y decidió manipular la carrera con la ayuda de Mírtilos. Sabiendo que Myrtilos estaba enamorado de ella, le prometió la noche de bodas si la ayudaba. Él se embarcó alegremente en el oficio, aflojando las tuercas del corredor del Rey, y así la travesura siguió su curso: Oinomaos tuvo un accidente mortal, y Pélope atrajo a Mírtilos a una roca para empujarlo y dejar que se ahogara.

Datos interesantes

Ya en Babilonia la constelación era conocida como "Rukubi", que significaba "carro". Más tarde fue incluida por Ptolomeo en su descripción de las 48 constelaciones de la antigüedad. En aquella época era aún más grande de lo que es hoy, ya que antes de la invención del telescopio los astrónomos no podían reconocer aún las constelaciones de la Jirafa y el Lince, por lo que asignan algunas de sus estrellas a Auriga.

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